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El tribunal supremo condena los clubes sociales de cannabis

El tribunal supremo, por medio de su condena a EBERS, afianza su postura más conservadora y sigue sin resolver la inseguridad jurídica de los CSCs

El Tribunal Supremo se ha pronunciado. La sentencia emitida sobre el colectivo cannábico bilbaíno EBERS afina el posicionamiento de este Tribunal sobre la viabilidad legal del denominado consumo compartido, y por ende, de los Clubes Sociales de Cannabis. El TS, quien no juzgaba un caso de estas características desde hace casi 20 años, lo ha vuelto hacer para emitir una sentencia que afianza la visión más restrictiva del consumo compartido pero que sigue dejando en la indefinición y la ambigüedad los límites concretos de estas actividades. Asimismo sigue dejando sin resolver el problema de inseguridad jurídica en el que nos encontramos millones de personas consumidoras y asociadas de CSCs.

A nivel meramente jurídico, una de las conclusiones más inmediatas que se pueden extraer, a la espera de un análisis más en profundidad, es que esta sentencia no crea doctrina, no hay un acuerdo de sala para fijar unos criterios adaptados a la realidad social de estas entidades y en consecuencia cada nuevo caso deberá ser estudiado independientemente.
Desde la comisión jurídica de nuestra plataforma, todos los abogados, juristas y académicos que participan de la misma, ya están trabajando en el análisis y respuesta pormenorizada a la sentencia. Regulación Responsable apoyará y participará del recurso al Tribunal Constitucional y al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo del colectivo EBERS.

Ante esta bofetada judicial, sólo entendible en el contexto de la actual regulación sobre el cannabis, la cual se ha demostrado ineficaz ante la pretendida defensa de la salud pública, el único camino que nos queda para cambiar este escenario es la acción legislativa. Frente a este ataque frontal, desde RR estamos decididos a seguir nuestra estrategia de regular el consumo de cannabis. Regular los clubes no solucionarán todos los problemas asociados a este fenómeno, por eso el cambio legislativo se tiene que transformar en una propuesta que regule el consumo individual, el autocultivo para consumo personal, el consumo compartido asociativo y el acceso a cannabis medicinal. El relato al que hemos asistido durante todos estos años ha sido el de legalización frente a prohibición. Hoy proponemos una reforma de la regulación actual a una regulación responsable basada en los principios de la inteligencia social.

Nuestras esperanzas están puestas en la nueva legislatura que comenzará tras las elecciones del 20 de diciembre, en la cual debemos conseguir introducir el debate en Madrid, y crear una ponencia específica sobre cannabis en el seno del Parlamento español, que sirva como primera cuña para promover un cambio legislativo. Los miembros de la plataforma comenzarán a reunirse, ya desde la semana próxima, con diferentes organizaciones y partidos políticos, con el objetivo de hacerles ver la necesidad de un cambio de enfoque en sus políticas. Un nuevo enfoque que respete los derechos de millones de personas consumidoras que hay en nuestro país.

El daño ya está hecho. Las consecuencias inmediatas de esta sentencia, y de algunas otras que parece la seguirán en breve, no tardarán en aparecer. El hecho de que, a partir de ahora se consideren ilegales las actividades de los Clubes harán sin duda que muchos den un paso a un lado. Así las cosas, ahora más que nunca, debemos apelar a la responsabilidad colectiva. No podemos seguir durante otros 10 años con falta de claridad, con falta de límites claros, con vacíos legales y juegos de trileros. Es hora de hacer planteamientos serios y coherentes, escuchar a expertos, usuarios, usuarias y trabajar por leyes concretas que tengan una base científica y responsable. Ahora es el momento de centrar todos los esfuerzos del sector en conseguir, de una vez por todas, un cambio legislativo coherente y responsable.