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¿PROBLEMA O SOLUCIÓN?

Las recientes declaraciones del presidente del Gobierno al ser cuestionado sobre la necesidad de regular el cannabis en España vuelven a dejar a las claras que, de momento, esta cuestión no es una prioridad de este Gobierno, si no más bien un “problema”. Sánchez parece no tener una definición clara en este asunto, aunque el contexto internacional y los movimientos de esta industria empiezan a tocar a su puerta.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha visitado recientemente Canadá. Sánchez aprovechó su estancia en el país norteamericano para hacer diferentes paralelismos con la forma usada por Canadá para afrontar distintos problemas políticos, como el de la crisis catalana. Cuando se le consultó por la regulación del cannabis, que Canadá afrontará de forma integral y definitiva este mismo octubre, Sánchez no supo darle el mismo valor y contestó: “Estoy en lo que estoy. Tengo ya suficientes problemas”.

Parece evidente que la situación en la que el PSOE llegó al poder, unida al actual clima político y a la crispación social que vivimos estos días en el país, no han ayudado a que los desbordados líderes socialistas hayan podido pararse a reflexionar pausadamente sobre las denominadas prioridades de segundo nivel, entre las que se encuentra el tema del cannabis.

Ante esta situación, desde la sociedad civil queremos decir alto y claro que la regulación del cannabis, lejos de ser un problema, es una solución. Una solución ya debatida y experimentada en otros países con más voluntad política que el nuestro que pueden dar fe de la efectividad de este cambio de prisma. Una solución ya propuesta a las instituciones por diferentes iniciativas de la sociedad civil y una solución  ya debatida y desarrollada hasta en tres Comunidades Autónomas de nuestro país que tienen paralizadas sus regulaciones. Esa voluntad política, esa valentía que el PSOE ya ha demostrado en temas infinitamente más polémicos como ha podido ser la exhumación de los restos de franco, es el único ingrediente que necesita el ejecutivo de Sánchez para afrontar este “problema”. Además, cabe destacar que estos movimientos regulatorios no tienen color ni bandera, si no que gobiernos y partidos de izquierda y derecha comparten y entienden, también en nuestro país, la necesidad de caminar hacia una regulación, con la única oposición de la bancada popular.

Por todo ello, desde la Plataforma Regulación Responsable hacemos un llamamiento a la valentía y a la verdadera voluntad política de cambiar todos esos problemas por soluciones basadas en la salud, los derechos de miles de usuarios y el sentido común. Estamos seguros que afrontar estas cuestiones no restarán ni un ápice de importancia al resto de prioridades del Gobierno, y podrá decir que ha cambiado otro problema por una buena solución.